Indecisione

"Somos de la misma materia que los sueños..."

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jueves, mayo 13, 2004

De las películas

Esta noche he soñado que me ligaba al hermano gemelo de Cary Grant. Sí, ya sé que puede parecer extraño lo del hermano gemelo, pero hay que tener en cuenta que había otra chica en el sueño y el “prota” se quedó con ella, así que al menos me queda el consuelo de que aparezca un hermano gemelo para mí (que para algo es mi sueño y tiene que tener final feliz). Diré a mi favor (antes de que se me recomiende hacer una visita al psiquiatra) que antes de acostarme estuve viendo Arsénico por compasión, una película que sin duda debe de permanecer en el recuerdo de todos aquellos que la hayan visto, una comedia clásica de las que hoy en día se siguen disfrutando como si acabase de estrenarse y de las que, lamentablemente, apenas se encuentran en la producción actual.

Todo esto me lleva a una pequeña reflexión sobre las películas en general y la idea del cine actual en particular. Estoy cansada de que todo se clasifique en buenas o malas películas, cayendo a veces en una especie de “snobismo” cinéfilo en el que todo el mundo parece acudir al cine con una idea muy concreta. Llega un momento en que parece que la buena película es aquella en la que la historia es más dramática y truculenta (simulando una especie de realismo social), y todo aquello que no sigue estas pautas no se considera lo suficientemente “serio” como para tenerlo en cuenta. Pues bien, yo soy una de esas personas que, cuando va al cine, busca sobre todo entretenerse. Por supuesto que disfruto con una buena película (y critico con fuerza las malas), pero echo de menos muchas veces una buena historia que acompañe a esa buena película, una de esas historias que te acompaña mientras te levantas de la butaca y sales por la puerta del cine, y aún más, a lo largo de todo el día, te acompaña esa sensación de haber vivido algo importante. Y estas historias, me temo, no siempre se encuentran en las películas que se consideran especialmente buenas. Para mí, en el cine, al igual que en la música y en la literatura, me gustan aquellas obras que logran hacerme sentir algo especial; y espero que, por siempre, ya sea en la butaca del cine o en el salón de mi casa, sigan existiendo tales historias, independientemente del género o estilo que se siga en cada momento.

Como conclusión, y dadas mis tendencias oníricas, me alegro de no haber estado viendo anoche Alien, el octavo pasajero.

1 Comments:

Blogger Eleder said...

Mensajillo de prueba :)

6:38 p. m.  

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