Indecisione

"Somos de la misma materia que los sueños..."

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martes, abril 12, 2005

Me gustan las sombras. Es posible que ya os lo haya comentado en alguna ocasión, pero no importa. Me gustan las sombras, el sol proyectado a través de los cuerpos, en ese momento del día en que comienza a caminar hacia su inevitable declinar. ¿Alguna vez os habéis fijado en ellas? No como simple curiosidad, sino yendo más allá, dejando que la mente se detenga para contemplarlas. Me gusta hacerlo de vez en cuando, porque son simples, y al mismo tiempo perfectas en esa misma simplicidad. No son altas o bajas, ni gordas o delgadas, en ellas siempre estás bien peinado, y tu ropa se muestra tal y como querías que fuese aun antes de ponértela… en otras palabras, me gustan las sombras, porque en ellas veo mi reflejo tal y como querría que fuese, alejándome de la realidad de los espejos. Y al detenerse mi mente en ese pequeño reflejo también camina un instante por ese mundo de sombras, ese mundo de sueños nunca realizados y no obstante deseados. Y ese mundo de sombras, ese mundo de sueños, son los sueños y las sombras de aquello que me rodea, y ese pequeño árbol que acabo de dejar atrás se transforma de repente en un frondoso bosque, y este edificio en muralla, y aquel gato en plena manada… y este mundo en otro mundo, por el que quiero pensar que pasean siempre las sombras, como la alternativa a aquel otro mundo que los propios cuerpos que las proyectan se han construido para sí mismos. Es un mundo de silencio, en el que las voces son susurros de luz interrumpida, un mundo en continuo transcurrir, en el que cada sombra crea y supera sus propias barreras, en el que los sueños dejaron de ser sueños, para formar parte de ese flujo constante, un mundo que desaparece lentamente en la noche y busca como refugio las pequeñas luces que nacen en cada casa. Y, sin embargo, un mundo en el que todo es posible, en el que tu sombra me ha sonreído, un mundo sin desconocidos. Un mundo en el que mi sombra ha luchado, ha bailado y ha reído, y todo ello en silencio, en ese flujo constante donde van todos los sueños. Un mundo sin soledad. Contemplad de nuevo las sombras, llegad a ver más allá.
Sé que no es real. Sé que probablemente algún día tendré que dejar de mirar a las sombras y empezar a mirar a los espejos. Pero no será ahora. No hoy. Tal vez nunca. Sé que no es real, pero dejadme soñar.

1 Comments:

Blogger Azelaïs de Poitiers said...

Antes de los espejos están los charcos de la lluvia. Creo que mi obsesión por los charcos, y por la lluvia en general es bastante equiparable con la tuya por las sombras.

En los charcos las imágenes que se contemplan no están idealizadas, sino distorsionadas y rebajadas a colores y pinceladas. Deja de importar la línea exacta para llegar a lo que hay más adentro, a la esencia de los colores de las imágenes.

Me ha gustado mucho leer tu blog.

8:01 p. m.  

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